martes, 4 de agosto de 2015

A mi abuelo, a mi amigo...

Siempre a todos nos deleitabas
con tus miles de historias,
pero hoy ya no es posible
porque te falla la memoria.

Te miro y estás como ausente
y a veces te comportas como un niño,
pero sabes que nosotros, tu gente,
te tratamos con cariño.

Estás como perdido
pero siempre agradecido,
y te sientes extranjero
aunque te traten con esmero.

Y cuando te digo que me cantes,
tú, entre interrogantes,
siempre me acabas cantando
una de esas coplas que terminan rimando.

Ahora, con melancolía,
recuerdo cada aventura que contigo vivía.
No está siendo fácil
ver que cada día eres un poco más frágil.

Pero que sepas que siempre vas a tener,
a tus hijos, nietos y mujer
para cuidarte y guiarte en la vida
y mostrarte el amor de una familia unida.



Lorena Cazorla

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